martes, 11 de septiembre de 2012

JEAN ZIEGLER DICE QUE ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA


El vicepresidente de la Comisión de DDHH de la ONU propone "ocupar y
nacionalizar la banca"

El vicepresidente de la
ONU que quiere "ocupar y nacionalizar la
banca"Jean Ziegler, vicepresidente del consejo consultivo de la Comisión
de DDHH de la ONU. (Reuters)

Confidencial

“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas
oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a
morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros
deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de
Núremberg”. Con esta aplastante contundencia explica Jean Ziegler,
vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su
análisis del actual momento histórico.

La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la
Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue
relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho
años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo
a los ‘culpables’ de la crisis sistémica. “No puede ser
que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para
alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta
parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”. En su último
libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), Jean
Ziegler, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las 
que otros diplomáticos ni siquiera se atrevena hablar en los pasillos de la ONU.
Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo,                              Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, 
El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente. “Hay que multiplicar rápidamente
las fisuras en el muro capitalista para derrumbarlo y crear un nuevo orden mundial más justo”.

Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más
que su tesis sobre la generación de las desigualdades: “Ocupar
masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes
riquezas robadas por los especuladores financieros”. Una
postura que lo lleva a criticar la incapacidad de movimientos de
la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados
Unidos. “Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la
simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la
actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general. Hay
que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia
estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la
resistencia pacífica”.

La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de
materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció
exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su
último libro, “es el origen de esta crisis genocida porque han
disparado el precio de los alimentos básicos”. A pesar de la
‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático
exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y
asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para
“multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que
acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial”.

La insurrección será por el hambre o no será

El primer paso, explica, es darse cuenta de que “los criminales
financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del
resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos
oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y
recursos”. Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento
de una nueva forma de solidaridad internacional entre todos los pueblos,
que posteriormente se transformará en un “frente de resistencia
intercontinental”. La lucha de clases es absolutamente inevitable porque
no se puede mantener el sufrimiento de forma permanente.

Un convencimiento “total”, pero que se transforma en duda cuando se le
pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este
alzamiento popular. “Es un misterio, no puedo hablar de la revolución
porque se trata de la libertad liberada en las personas y los procesos
revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes
y no son conocidas”.

Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido
en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá
por el hambre. “La hambruna ya es una realidad en las banlieues
parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como
el resto de Europa”. En este contexto, indica, la lucha de clases es
“absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán
capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es
imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar
permanentemente las cadenas”.

“España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima”

Las “cadenas” a las que retóricamente se refiere este diplomático de
la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la
austeridad, que califica como “absurdas y destructoras”. Los teóricos
del neoliberalismo, añade, “nos han hecho creer que hoy en día la
austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase
trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite
objetivo y no van a resolver los problemas”. Hollande y Obama deben
formar una alianza en favor de las políticas económicas del crecimiento

En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas
políticas centradas en el crecimiento. Esta es la única esperanza que
deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma
“extremadamente leve”. Sus protagonistas no podrían ser otros que
François Hollande y Barack Obama. “Ambos deben formar una alianza por
el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario
mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la
lucha contra la desindustrialización”.

Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la
ONU estas políticas no son la solución final si no van acompañadas de
un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda.
“Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael
Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización
ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima. Esto es, se ha creado, en
gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin
materializarse en inversiones reales”.

Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de
recomendar a los españoles  que objeten en la declaración de la renta al
porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada
desde el 15M que califica de “necesaria, inteligente y eficaz”. Todos
estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con
las “deudas injustas”.

Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial

La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el
futuro escenario mundial. Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el
objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y
promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos.
Sin embargo, “los mercenarios han pervertido su papel y destruido su
credibilidad moral”. Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario
general Ban Ki-Moon o al presidente del consejo de selección de los
relatores, el hondureño Roberto Flores, “quien apoyó el golpe de
Estado en su país en 2009” . Los mercenarios han pervertido el papel de
la ONU y destruido su credibilidad moral.

Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle
“mucha más democracia” eliminando el poder de veto de las naciones
integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de “golpistas” y
eliminando las prebendas del FMI y el BM. El neoliberalismo delictivo,
concluye el diplomático, debe acabarse ya.



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